martes, 8 de diciembre de 2009

After Six, Yosemite Valley












Pues sí, quien lo iba a decir, trepando en Yosemite. A mitad de semana recibí un mail de mi nuevo compi de trepadas, Chris Paris, diciendo que si quería ir el sábado a Yosemite. Primer pensamiento: guau!; segundo pensamiento: uff! jodeeeeeer, mucho tomate!; tercero: ¨Chris, el sábado a las 6 de la mañana en el Starbucks de Fresno¨. Y allá que fuimos.
Como tantas zonas de escalada, Yosemite de todo tiene, si bien es cierto que allí no abundan ni las vías equipadas ni los quintos grados. De hecho en América en general no abunda la escalada deportiva, casi todo es clásica, ¨trad climbing¨ como ellos dicen, incluso pocas veces te encuentras reuniones equipadas. La idea era hacer la After Six, y la Nutcracker, ambas de cinco largos y en el ¨Manure Pile Butress¨, 5.7 y 5.8 respectivamente y sin un solo ¨bolt¨ en las vías.
Al buscar la correspondencia entre grados del Yosemite Decimal System a nuestro sistema francés, encuentras al menos dos corrientes. En una de ellas hasta el 5.10b no se alcanza el 6a, mientras que con la otra el 5.9 sería ya un sexto grado. Mi modesta opinión se inclina hacia algo intermedio. Eso sí, ojo con pensar en ¨deportiva¨, aquí además de trepar hay que ir metiendo y sacando hierros… e ir pensando como asegurar el siguiente paso.
Así pues Chris, mi fotógrafa preferida y yo, estábamos ya a las 10 de la mañana en la base de la pared con hambre de comernos el granito. Pared modesta dentro de Yosemite, pero desde la cual y solo con girar la cabeza recuerdas perfectamente dónde estás: a la derecha la cara sudeste del Capitán y a la izquierda el Half Dome.
Tuvimos que esperar. Como antes dije, en Yosemite muchas vías de quinto no hay así que todos los modestos escaladores del valle se juntan en unas pocas vías por lo que suelen montarse colas…hasta en noviembre. Teníamos tres cordadas delante, dos cuarentones que abandonaron tras el primer largo dado que uno de ellos iba muy justito y otras dos cordadas de Berkeley que compartían hierros, por lo que hasta que no llegaba el cuarto no dejaba la reunión el primero para iniciar el siguiente largo. Iban desesperadamente lentos por lo tanto. Al poco de empezar ya sabíamos que no podríamos hacer la segunda de las vías programadas. Nos tuvimos que conformar con After Six, bonita vía de poca dificultad, buen granito aunque muy lavado en el primer largo y diversas variantes con las que subir la dificultad si es que uno quiere, o puede.
Primer largo: empieza Chris raudo y veloz, fisura estrechita de minidedos con una placa de granito siempre a la izquierda a modo de diedro, que obliga a contrapesar todo el rato, grado 5.7 muy mantenido, aunque ya al final afloja; a mí, como casi siempre, se me atascó un fisurero y cuando ya a la desesperada hice toda la fuerza del mundo para sacarlo, se me fue un pie y…Chris monta muy buenas reuniones, doy fe. Y más vale maña que fuerza. Eso sí, saqué la dichosa cuña de acero.
El segundo, el tercer y el cuarto largos los hice yo. De ellos, el primero es ciertamente fácil, algún pasito en 5.6 con buen canto al principio metiendo un par de seguros pero luego ya nada mas, pasos de 3º. Antes de empezar el tercero debemos esperar un buen rato a que salga el último de la ¨cordada de 4¨ por lo que comentamos la posibilidad de ir hacia uno de los lados para escalar en paralelo a ellos y tratar de adelantarlos; además enlazo el tercer y el cuarto largo, ambos mantenidos en 5.6, primero por una bonita fisura que se va abriendo hasta dejar meter casi medio cuerpo y luego placa tumbada sin canto, fricción pura.
El siguiente largo, el quinto, lo hacemos a ensamble por ser más asequible, salvo un pasito corto, y por volver a ganarles tiempo a los de delante. Aun así no logramos coger al primero y coincidimos con todos ellos en la última reunión. Por no esperar, Chris se decide a ir más hacia la izquierda de la vía para superar primero un diedro que cada vez se complicaba más y finalmente un techo, de largo lo más difícil de toda la vía, le dan 5.8. Justo al salir del mismo alcanzas el final y el lugar desde donde nace la senda de descenso. En 20 minutos comíamos junto al coche.
Vía técnicamente sencilla, sin excesiva verticalidad e ideal para mejorar la destreza con los hierros, aunque sí tiene algún pasito corto donde se ha de apretar sabiendo además que justo debajo no tienes precisamente una chapa reluciente. La mejor introducción para Yosemite Free Climbing.

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